Supera el gatillazo en tres pasos

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En este programa tratamos con el sexólogo y psicólogo clínico Francisco Bou algunas de las prácticas que los profesionales recomiendan para superar la disfución erectil. En este sentido, cuando se produce un gatillazo, el experto asegura que la reacción ante una disfunción erectil es muy importante, ya que “condicionará el tipo de solución“. Las personas con miedo al fracaso generan ‘escapes‘ e intentarán no tener relaciones sexuales, con excusas o alejamiento de las situaciones de intimidad. Las personas con capacidad y comportamiento de control, buscarán soluciones médicas. El peligro es hacerlo mal automedicándose erróneamente o teniendo actitudes obsesivas, como por ejemplo tocamientos impulsivos y ansiosos a uno mismo o la pareja. Estos intentos de soluciones derivan necesariamente en asociar una respuesta sexual normal a condicionantes equivocados.

Así, en consulta los expertos dan instrucciones a quienes pasan por estos trances y gatillazos que requieren de fuerza de voluntad y de complicidad y participación por parte de la pareja. Hoy proponemos tres pasos que se irán sugiriendo con el tiempo o combinándolos entre sí:

1- Bellas estatuas. La pareja tras los juegos eróticos, sin llegar a la penetración, queda inmóvil en la posición que habitualmente realiza para realizar la penetración. Justo en el momento de introducir el pene y consiguiendo la erección con esa predisposición, las dos personas han de parar y concentrarse en no continuar. Disociando el pensamiento, controlando la inmovilidad y contando mentalmente segundo a segundo hasta los minutos pactados con el profesional, se pueden lograr dos cosas: dejar de pensar en el propio acto y de contagiarse de los miedos psicológicos y, de funcionar, no poder resistirse y acabar practicando sexo. ¡Sí! Contravenir la indicación del sexólogo y acabar teniendo sexo, después de esas pausas programadas como estatuas está permitido…

2- Entrar y salir. Si tras los juegos conseguimos la erección, lo suficientemente firme como para poder penetrar, el objetivo ahora es durante un minutos generar movimientos y cesar en ellos. Es decir, entrar y salir para tras sesenta segundos dejar de hacerlo y volver a los juegos eróticos, tocamientos. Este tipo de concentración puede llevar incluso a no culminar. Porque hay que entender que el sexo no necesariamente tiene que ir aparejado con la eyaculación o el orgasmo. El sexo es sexo con o sin penetración, con o sin eyaculación, aunque nunca sin inquietud ni placer.

3- Pene quieto. Cuando logramos una erección suficiente, aunque notemos el pene relativamente flácido, el objetivo es introducirlo y dejarlo dentro, sin movimientos. Dejar que se mantenga sin más intentando evitar la pérdida de la erección. Esa concentración en a evitación ayuda a lograrlo.

“Teneos que partir de la idea de que el ser humano construye la realidad en su mente y casi todo lo que sentimos es un constructo. En términos generales existen dos realiades: primarias, las tangibles pero con un índice subjetivo, una valoración; y las secundarias“, indica Bou. Los profesionales como él tienden a aplicar técnicas de autoengaño o de índole subjetivo, “como sugerencia“, para que el paciente “termine llegando a la meta